Escaras: grados, cómo curarlas
y prevenirlas en personas mayores
Las escaras son una de las complicaciones más frecuentes en personas mayores con movilidad reducida. Con los cuidados adecuados, la mayoría son prevenibles.
Si tu familiar mayor lleva días o semanas en cama, o pasa muchas horas sentado sin moverse, es probable que hayas escuchado hablar de las escaras — también llamadas úlceras por presión. Son una complicación seria pero, en la mayoría de los casos, completamente prevenible con los cuidados adecuados. Esta guía clínica te explica qué son, cómo identificarlas por grados, cómo tratarlas paso a paso y cuándo pedir ayuda profesional.
¿Qué son las escaras? Definición médica
Las escaras —conocidas médicamente como úlceras por presión (UPP) o úlceras de decúbito— son lesiones en la piel y los tejidos subyacentes causadas por una presión sostenida sobre una zona del cuerpo. Cuando esa presión comprime los vasos sanguíneos durante demasiado tiempo, los tejidos dejan de recibir oxígeno y empiezan a morir.
En personas mayores, el riesgo aumenta por una combinación de factores: la piel es más fina y frágil (pierde grasa subcutánea y elasticidad), la movilidad está reducida, la circulación es más lenta y la capacidad de comunicar el dolor o el malestar puede estar limitada (especialmente en pacientes con deterioro cognitivo). Por eso, una escara puede desarrollarse en apenas 2 horas de presión continua sobre una zona vulnerable.
Dato importante: Las escaras no son un signo de mal cuidado familiar. Aparecen incluso en entornos hospitalarios controlados. Lo que marca la diferencia es detectarlas a tiempo y actuar de forma correcta desde el primer momento.
Escaras y úlceras por presión: ¿son lo mismo?
Sí, son exactamente lo mismo. «Escaras» es el nombre popular más usado en España; en el ámbito clínico se denominan úlceras por presión (UPP). Otros sinónimos válidos que puedes encontrar:
- Úlceras de decúbito — término clásico que hace referencia a la posición tumbada.
- Lesiones por presión — nomenclatura actualizada según la GNEAUPP (Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión).
- Bedsores — término anglosajón que verás en literatura médica internacional.
En esta guía usaremos indistintamente «escaras» y «úlceras por presión» para que puedas identificarlas independientemente de cómo te las hayan mencionado el médico, la enfermera o el farmacéutico.
¿Por qué aparecen las escaras?
Las escaras se producen por la combinación de tres factores mecánicos que actúan sobre la piel:
- Presión sostenida — el peso del cuerpo apretando la piel contra el colchón, la silla o el hueso durante horas.
- Fricción — el roce con las sábanas o la ropa al deslizarse el paciente.
- Cizallamiento — cuando el paciente resbala hacia abajo en la cama y la piel se estira en direcciones opuestas al tejido subyacente.
A estos factores se suman los factores de riesgo del paciente: encamamiento prolongado, incontinencia (la humedad debilita la piel), enfermedades circulatorias, diabetes, obesidad o delgadez extrema, y déficit nutricional. En pacientes con enfermedades neurodegenerativas —consulta también nuestra guía sobre enfermedades mentales más comunes en personas mayores— la falta de movimiento espontáneo multiplica el riesgo.
Dónde aparecen: zonas de riesgo del cuerpo
Las zonas de riesgo son siempre aquellas donde el hueso está cerca de la superficie de la piel y la presión se acumula sin apenas tejido de amortiguación:
Según datos de la GNEAUPP, aproximadamente el 50% de las escaras aparecen en el sacro, seguido por talones (25%) y trocánteres (10%). Por eso la inspección diaria de la zona sacra y de los talones es imprescindible en cualquier persona encamada.
Los 4 grados de escaras: cómo identificar la gravedad
La clasificación por grados —según el consenso internacional NPUAP/EPUAP adoptado por la GNEAUPP— determina el tratamiento necesario y la urgencia de la intervención. Identificar correctamente el grado es el primer paso para actuar:
La zona está roja, caliente o ligeramente dura, pero la piel no está rota. Al presionar con el dedo, el enrojecimiento NO desaparece — este es el signo diagnóstico clave. En pieles oscuras puede aparecer como una zona más oscura o de distinta textura.
La piel está abierta o forma una ampolla con contenido acuoso transparente. La herida es superficial (afecta a epidermis y parte de la dermis) pero ya hay riesgo real de infección. Requiere cura específica con apósitos adecuados y valoración por enfermería.
La herida es profunda y puede verse tejido graso. No se afecta hueso ni músculo pero sí puede haber tejido necrótico (oscuro) y exudado abundante. El riesgo de infección es alto. Puede necesitarse desbridamiento por enfermería o médico.
La herida es muy profunda. Frecuentemente hay tejido muerto extenso, infección grave y posible afectación ósea (osteomielitis). Puede haber cavidades o tractos fistulosos. Requiere intervención médica urgente, posiblemente hospitalización, cirugía o antibioterapia intravenosa.
Fiebre, mal olor intenso, pus o líquido turbio en la herida, enrojecimiento que se extiende por la piel circundante, o deterioro rápido del estado general del mayor son señales de infección activa. No esperes: llama al CAP o a urgencias.
puede resolverse en días.
Una de grado IV no tratada puede
comprometer la vida.
Cómo curar las escaras: tratamiento paso a paso
El tratamiento de las escaras depende directamente del grado de la lesión. Aquí te explicamos el enfoque general por etapas. Recuerda: siempre es recomendable que una enfermera o médico valore la herida antes de iniciar cualquier protocolo de cura, especialmente en grados II, III y IV.
Ninguna cura funciona si se mantiene la presión sobre la zona afectada. Cambios posturales cada 2 horas en encamados, superficies especiales antiescaras (colchones de aire o viscoelásticos), y nunca apoyar directamente sobre la lesión. Este paso es innegociable en todos los grados.
Utiliza suero fisiológico o agua limpia templada. Limpia de dentro hacia fuera con movimientos suaves. Evita el agua oxigenada, el alcohol o la povidona yodada sobre la herida abierta — dañan el tejido sano y retrasan la cicatrización. Solo sobre piel íntegra alrededor de la herida.
En grado I: apósitos hidrocoloides finos o de espuma para proteger. En grado II: apósitos húmedos que favorezcan la cicatrización (hidrocoloides, hidrogeles). En grados III y IV: el tipo de apósito lo decide el profesional sanitario según el estado del tejido (alginatos, hidrofibras, apósitos de plata para infección). Los apósitos secos de gasa están contraindicados en heridas abiertas.
La cicatrización requiere proteínas, vitamina C y zinc. Si el mayor come mal o tiene disfagia, habla con el médico sobre suplementación oral hiperproteica. La deshidratación empeora drásticamente el estado de la piel: mínimo 1,5 litros de líquido al día salvo restricción médica.
Fotografía la herida cada 2-3 días con la misma distancia, luz y objeto de referencia para poder comparar la evolución. Anota fecha, tamaño aproximado y cambios. Si en 2 semanas una herida de grado I o II no mejora, o si empeora en cualquier momento, es necesaria valoración profesional inmediata.
¿Funcionan los remedios caseros para las escaras?
Es una pregunta muy frecuente entre familiares cuidadores. La respuesta honesta es que la mayoría de remedios caseros no funcionan y algunos son contraproducentes:
- Aloe vera: puede ayudar como hidratante en piel íntegra (grado I sin ampolla), pero no cura una herida abierta.
- Aceite de oliva o rosa mosqueta: útiles como hidratación preventiva de piel sana, no como cura.
- Miel medicinal: existen apósitos de miel medicinal certificada (Manuka) con evidencia clínica, pero la miel de supermercado no es equivalente y puede introducir bacterias.
- Vinagre, alcohol, agua oxigenada: NO usar nunca — dañan el tejido y ralentizan la cicatrización.
- Pomadas antibióticas sin prescripción: generan resistencias bacterianas si se usan mal.
Existe una gran cantidad de cremas, geles y apósitos anunciados para escaras. No todos son igual de efectivos y algunos pueden ser contraproducentes en determinados grados. Consulta siempre con un profesional sanitario antes de cambiar el protocolo de cura.
¿Tienes dudas sobre la escara de tu familiar?
En SACOM contamos con personal formado en cuidados de heridas crónicas y úlceras por presión. Podemos valorar la situación en domicilio y coordinar con el equipo médico. Operamos en Barcelona, Granollers, Mollet del Vallès y La Garriga.
Cómo prevenir las escaras: 8 medidas clave
El mejor tratamiento para las escaras es no tener que tratarlas. Y la buena noticia es que, con los cuidados correctos, la gran mayoría son evitables. Estas son las medidas preventivas que los profesionales de SACOM aplican en cada servicio de cuidado domiciliario en Barcelona y Granollers:
- Cambios posturales cada 2 horas — en personas encamadas. En personas en silla de ruedas, alivio de la presión cada 15-30 minutos. Registrar los cambios ayuda a no perder el seguimiento nocturno.
- Inspección diaria de la piel — especialmente en las zonas de riesgo. Basta con revisar en el momento del aseo. Busca enrojecimiento que no desaparezca al presionar con el dedo.
- Hidratación de la piel — crema hidratante sin fragancia en zonas de riesgo, dos veces al día. Una piel hidratada es mucho más resistente a la fricción y la presión.
- Ropa de cama y ropa interior sin arrugas — una arruga bajo la zona sacra durante horas puede provocar una escara. Cambiar y estirar sábanas con cada cambio postural.
- Superficies antiescaras — colchón de aire alternante o viscoelástico si el riesgo es alto. Almohadas o cuñas entre las rodillas y los tobillos en posición lateral. Cojín antiescaras en silla de ruedas.
- Higiene y secado cuidadoso — la humedad por incontinencia es un factor de riesgo importante. Cambio inmediato de pañal, uso de cremas barrera y secado suave a toquecitos, nunca frotando.
- Alimentación proteica y bien hidratada — una persona desnutrida o deshidratada tiene la piel mucho más vulnerable. Mínimo 1,5 litros de líquido al día y proteínas en cada comida.
- Movilización activa o pasiva — si el mayor puede moverse aunque sea un poco, fomentar el movimiento activo. Si no puede, realizar movilizaciones pasivas de articulaciones para activar la circulación.
Recuerda: Prevenir escaras requiere constancia, no habilidad especial. Un cuidador bien formado que aplica estos pasos sistemáticamente protege a su familiar de una de las complicaciones más frecuentes y dolorosas del encamamiento. Muchos familiares desarrollan síndrome del cuidador quemado tratando de cubrir estos cuidados 24 horas al día sin apoyo — no es una debilidad, es una realidad clínica reconocida.
Productos y materiales antiescaras: cuáles son útiles
El mercado de productos antiescaras es amplio y no todos son igual de eficaces. Estos son los principales grupos y su indicación clínica:
Colchones y superficies antiescaras
- Colchón viscoelástico: indicado en riesgo bajo (grado I o prevención inicial). Se adapta al cuerpo distribuyendo la presión.
- Sobrecolchón de aire alternante: celdas de aire que se inflan y desinflan en ciclos. Adecuado para riesgo medio (grado II).
- Colchón de aire alternante completo: para riesgo alto (grado III) — el sistema sustituye al colchón convencional.
- Colchón automático con sensor de presión: gama más avanzada (grado IV) — ajusta la presión según peso y posición del paciente.
Cojines antiescaras (silla de ruedas o sillón)
- Cojín de gel o viscoelástico: para prevención básica y grado I.
- Cojín visco-gel combinado: mejor distribución para grado II.
- Cojín de aire ajustable: gold standard para grado III.
- Cojín alternante con compresor: tratamiento activo para grado IV en sedestación prolongada.
Apósitos y curas
- Hidrocoloides: apósitos oclusivos que mantienen la humedad óptima para cicatrización. Uso en grado I-II.
- Hidrogeles: aportan humedad a heridas secas y ayudan al desbridamiento autolítico.
- Alginatos: muy absorbentes, indicados para heridas exudativas (grado III).
- Apósitos de plata: con propiedades antimicrobianas para heridas con carga bacteriana.
- Espumas de poliuretano: versátiles, absorben exudado moderado.
Muchos productos antiescaras (colchones alternantes, cojines especiales) pueden estar parcialmente financiados por el Sistema Nacional de Salud con prescripción médica y con reconocimiento del grado de dependencia. Si estás gestionando la valoración de un familiar, revisa nuestra calculadora de ayudas por dependencia para conocer las prestaciones disponibles en tu caso.
Cuándo necesitas apoyo profesional
Cuidar a una persona mayor con riesgo de escaras —o que ya las tiene— es una tarea que supera con frecuencia lo que una familia puede gestionar sola. No porque falte amor o voluntad, sino porque requiere conocimiento técnico, tiempo y disponibilidad continua que un familiar no siempre puede garantizar. Especialmente si el familiar principal está mayor, tiene otras cargas o vive lejos.
En SACOM llevamos años acompañando a familias en esta situación. Nuestros cuidadores profesionales están formados en la prevención y el cuidado de úlceras por presión, trabajan de forma coordinada con el equipo médico y de enfermería, y pueden encargarse de los cambios posturales nocturnos que muchas familias no pueden mantener.
Nuestros servicios más solicitados en casos de escaras:
- Cuidados internos 24h — para personas con alto riesgo que necesitan cambios posturales nocturnos y supervisión continua
- Cuidados por horas — cobertura en las franjas donde la familia no puede estar presente
- Apoyo en higiene y movilización — aseo completo con técnica correcta para evitar fricción y humedad innecesaria
- Coordinación con enfermería — facilitamos el contacto con profesionales sanitarios para seguimiento de heridas
- Acompañamiento hospitalario — en ingresos, especialmente relevante en escaras grado IV que requieren hospitalización
Tenemos equipos activos en Barcelona, Granollers, Mollet del Vallès, La Garriga y Jaca. Si tu familiar tiene reconocido un grado de dependencia (consulta nuestras guías sobre grado 1 o grado 3) o sufre alguna patología degenerativa como ELA en Catalunya, existen ayudas específicas que podemos ayudarte a gestionar. Una primera consulta es gratuita: 608 799 014
Preguntas frecuentes sobre escaras
¿Escaras y úlceras por presión son lo mismo?
Sí. «Escaras» es el nombre popular; «úlceras por presión (UPP)» es el término médico oficial usado por profesionales sanitarios. También se llaman úlceras de decúbito o lesiones por presión. Todos hacen referencia a la misma lesión: daño en la piel y tejidos causado por presión sostenida.
¿En cuánto tiempo puede aparecer una escara?
Una escara de grado I puede desarrollarse en tan solo 2 horas de presión continua sobre una zona vulnerable en personas de alto riesgo. Por eso los cambios posturales cada 2 horas son la medida preventiva más importante en pacientes encamados.
¿Cuánto tarda en curarse una escara?
Depende del grado y de los cuidados aplicados:
- Grado I: 3-7 días con alivio de presión y cuidados básicos
- Grado II: 2-4 semanas con apósitos adecuados
- Grado III: meses de tratamiento constante
- Grado IV: meses o incluso años; en algunos casos no cierra completamente
Cuanto antes se detecta y se trata, más rápida y completa es la curación.
¿Se pueden curar las escaras en casa?
Las escaras de grado I y algunas de grado II pueden manejarse en domicilio siguiendo las indicaciones de enfermería y con los materiales adecuados. Las escaras de grado III y IV requieren obligatoriamente atención sanitaria profesional, incluyendo posible desbridamiento y curas complejas. En cualquier caso, siempre es recomendable la valoración inicial por enfermería para pautar el protocolo correcto.
¿Duelen las escaras?
Sí, pueden ser muy dolorosas, especialmente durante las curas y al mover al paciente. El dolor aumenta con el grado de la lesión. En grado I hay picor o quemazón; en grados II-IV, dolor intenso. En pacientes con demencia avanzada o sedados, el dolor puede manifestarse por agitación, negativa a moverse o cambios en las constantes vitales durante las curas. Es importante consultar al médico sobre analgesia adecuada antes de las curas de grados avanzados.
¿Cuál es la escara más peligrosa?
La escara sacra de grado IV es la más peligrosa por dos motivos: es la más frecuente (el sacro concentra el 50% de todas las escaras) y puede afectar al hueso sacro provocando osteomielitis (infección ósea) o sepsis. En pacientes frágiles, una escara sacra de grado IV puede comprometer la vida en semanas si no se trata adecuadamente.
¿Qué no se debe poner en una escara?
Nunca uses agua oxigenada, alcohol ni povidona yodada sobre una herida abierta: dañan el tejido sano y retrasan la cicatrización. Tampoco gasas secas como apósito único en heridas abiertas — se adhieren al tejido y arrancan la cicatrización al retirarlas. Limpia siempre con suero fisiológico o agua limpia templada.
¿Los colchones antiescaras son realmente efectivos?
Sí, tienen eficacia clínica demostrada, especialmente los colchones de aire alternante comparados con colchones convencionales. Reducen significativamente la incidencia de úlceras en pacientes de alto riesgo. Sin embargo, un buen colchón NO sustituye a los cambios posturales — es una herramienta complementaria, no una solución única.
¿Se puede prevenir el 100% de las escaras?
No al 100%. En pacientes muy frágiles, con encamamiento total, patologías complejas (diabetes avanzada, insuficiencia vascular, cuidados paliativos), incluso los mejores cuidados no evitan siempre la aparición de escaras. Sin embargo, se estima que hasta el 95% de las escaras son evitables con cuidados correctos. La aparición de una escara no es un fracaso del cuidador — es un indicador de que la situación clínica del paciente requiere mayor atención.
La clave está en actuar pronto
Las escaras son una de esas complicaciones que tienen un punto de no retorno. Una lesión de grado I tratada a tiempo se resuelve en días. La misma lesión ignorada durante una semana puede convertirse en una herida de grado III que tardará meses en cicatrizar — si lo hace.
La prevención sistemática y la detección temprana son la mejor inversión que puedes hacer por la salud de tu familiar mayor. No necesitas ser enfermero para implementar las medidas básicas — pero sí necesitas constancia, formación mínima y, en muchos casos, apoyo profesional.
Si estás en Barcelona, el Vallès o la comarca de Granollers y quieres que te orientemos sobre la situación de tu familiar, estamos disponibles. Sin compromisos, sin rodeos.
- GNEAUPP — Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión: gneaupp.info
- NPUAP / EPUAP / PPPIA — Prevention and Treatment of Pressure Ulcers/Injuries: Clinical Practice Guideline
- MSD Manuals — Úlceras por presión: msdmanuals.com
- Osakidetza — Guía de práctica clínica: Prevención y tratamiento de las úlceras por presión
